“Somos libres de inventarnos a nosotros mismos. Somos libres de ser lo
que se nos ocurra ser. El destino es un espacio abierto y para llenarlo como se
debe hay que pelear a brazo partido contra el quieto mundo de la muerte y la
obediencia y las putas prohibiciones…”
Así decía el gran Galeano… Y así lo digo yo hoy.
Soy libre de inventarme a mí misma, de ser lo que se me ocurra ser, y
sobre todo de estar orgullosa de eso.
Mi destino fue luchar siempre, contra los prejuicios de los demás, y
sobre todo contra los propios. Me rompí, me arme, me rompieron, me armaron.
Soy libre de decir que cada uno elige a quien amar, y también cada uno
elige si quiere vivirlo, y como hacerlo.
Nunca me detuve a pensar en cuanto le puede importar a otro lo que yo elija. Quizás porque lo que elijan los demás
a mí no me incumbe.
Con el tiempo aprendí que los prejuicios solo encarcelan, y yo quiero
ser libre. Los prejuicios alejan, y yo quiero estar cerca. También aprendí que
el que está dispuesto a cambiar, a crecer, a tolerar y a amar, lo hará sin miedo.
Y al final, comprendí, que no queda más que lo que elijo ser, lo que
soy. Que quien me quiera, quien me ame, lo hará por la misma razón y que lo demás
ya no importa. Solo vivir la vida. Esta vida que es mía y de nadie más.


