Y es que me sentí atrapada, sin saber a donde ir, después de tanta costumbre, de tanto encierro, después de darme cuenta que esa burbuja no era mi burbuja, de golpearme la cabeza contra la pared, tantas veces, después de poner los pies sobre la tierra entendí el verdadero sentido de la vida.
Entendí que no se trata de esperar que todo venga a mi, que yo tengo que buscar lo que quiero, que tengo que correr el riesgo, tengo que abrir mis alas y volar..
Es que la vida te da tantos golpes, y uno cae, se levanta, sigue, avanza, y siempre pero siempre un viento suave nos empuja por detrás, a veces nos persigue una tormenta que nos corre, nos asusta, y después, con el tiempo este viento nos acompaña, nos dirije, nos enseña a volar.
Yo se que todo puede estar bien, que mis alas están bien extendidas, que mi vuelo es persistente, que estoy allá arriba, pero con mis pies abajo, que mi mente se libera, mi alma baila libre con el viento, mis sentidos se acomodan y yo, enteramente estoy completa, después de tanto tiempo, después de tanta falta, me siento libre, me siento nuevamente YO!
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